Disculpe, sé que no debo hacer uso...
confiada abro a quien la puerta toca:
fulgurante hechizo llama a la puerta.
Cuelga mi voz, locura, tuya ahora;
que descanse el alma de las ondinas
ni invocación, ni premio necesito
mas tomar lo que ha sido convidado.
Cuando al alba cante melancolía
beberé de tus ojos el recuerdo
para que asista a ésta, mía vida
y desvanezca en silencio os fragmentos.