¿Puedo ser yo sin que me maten? No, no creo. Pero y si me matan qué. Siempre pienso en el dolor de la gente cercana porque me educó puto Disney. Pero no. Incluso el dolor se agrava cuando vives muerto para evitar morir. O no sé, pregúntenle a la novia de Snowden. Estoy paranoica. Pero ya me di cuenta que sin razón, porque los grillos frotan sus patas. Cuesta trabajo aceptar que una de las personas que más amo les eche insecticida. Tengo problemas con distinguir la ética de la moral. Tengo problemas éticos y/o morales. Escribo aquí y lo veo como un retroceso. Es que todo está dicho y todo está hecho un desastre.
Hace frío. Todos quieren comer YA quesadillas. Juanita no sabe qué hacer. Se las podría dar ahora, pero el queso no se ha derretido y la tortilla sigue aguada. Se quejan de que tarda mucho. - Juanita, no tardes tanto... Pero es que Juanita no tiene nada que ver con el turning point. Sigue haciendo frío. Juanita se pone una cobija de capa. Comieron como animales. Restos de guacamole por doquier. Decadencia por donde se mirara. Juanita también comió, aunque menos. Ella picaba que una tortilla por acá, que un trozo de queso por allá. Perderá los dientes. Eso le aterra, pero no puede dejar de echarle salsa al taco de queso. O de papa. O de lo que sea. En realidad ella le echa taco a la salsa. Colapsa. Lentamente, muy lentamente, casi imperceptiblemente, pero colapsa. -Y qué más da mi arruga si mi entrega es ciega, si el universo es la canica con la que alguien juega-, cantan por ahí. Ya qué más da, todo es hipster. Juanita se pone una cobija de bata mientras lava los trastes...
Mi vida era normal hasta que me corrieron de la firma. Llevo 6 meses desempleado. Al principio, tomé la experiencia como una oportunidad de superarme como persona, ganar más dinero, conocer gente nueva. Cien entrevistas de trabajo después, me dieron ganas de tirar a la basura el saco, la corbata y mi cara de pendejo. Voy a ser emprendedor, le dije a Carolina. Te presto mi cuenta de Mercado Libre, me respondió. Es que ella sabía que debo dinero en la mía. Fue un gesto lindo. Igual no vendí ni madres. Hace dos meses, Carolina se cansó de mí y me dejó. En cierto modo fue bueno. Los cigarros me duran más y no tengo por qué esconder mis ganas de beber a cualquier hora del día. Nunca habría imaginado que terminaría siendo como la mayoría de personas en el mundo que se las está llevando el carajo. Millones y millones de caballos de Turín y de padres y de hijas comiendo papas hervidas con las manos. Siempre me han gustado mucho las papas. Supongo que una cosa lleva a la o...